26 de marzo de 2016

Relicario bretoniano

Estoy enamorado de esta miniatura. Eso para empezar, para que no os pille de sorpresa mi opinión. Es de lo mejorcito que ha hecho GW y de lo más infravalorado que tiene y ha tenido. Probablemente, si no hubiera sido para el ejército de bretonianos, se habría vendido muchísimo más.

Actualmente es dificilísimo encontrar una caja de peregrinos del grial. Supongo que pocos visionarios que lo compraron en su momento son conscientes del tesoro que tienen en sus manos y no quieren malvenderlo por cuatro perras. Pero los astros se alinearon y encontré uno a un precio razonable.

El perfil de la miniatura se asemeja a la de un caballero a lomos de su caballo, y está muy conseguido. Ya no solo la disposición de las miniaturas recuerda a la forma de un caballo, sino que los propios peregrinos llevan herraduras allá donde deberían ir las patas del equino. Las riendas, el cráneo del pobre caballo y un montón de detalles refuerzan la idea de que tras la muerte del caballero, esos fanáticos son su caballo que lo llevan a todas partes.

Y, además, creo que encaja perfectamente en una unidad de necrófagos.



15 de marzo de 2016

El Carruaje Negro

Actualización exprés con algo que acaba de salir de mi mesa de pintura: el Carruaje Negro.

Para que pudiera caber bien en una peana de carro he tenido que poner a los caballos flotando. Una vez lo estaba pintando me dije "hey, ¿y si lo haces como que esté pasando a una forma etérea y flotante? Y así lo hice.

El degradado tiene un efecto punteado para simbolizar la "distorsión" de pasar de una forma física a una etérea. Como si estuviera en dos planos al mismo tiempo. En mi cabeza tiene sentido.

Las conversiones son muy sencillas: caballos espectrales de los nuevos caballeros negros y tapa de atrás del carro recogida (en el original está abierta). No he puesto el vampiro dentro del carro porque creo que no se luce lo suficiente y preferí ponérselo a un grupo de tumularios que lo transportaran.


29 de febrero de 2016

Citadel Feudals

Estos muchachotes me vinieron en un pack de bretonianos que compré a bulto para conversionar el ejército de condes vampiro que me estoy haciendo. Son de los hermanos Perry, de finales de los 80, y pese a su edad siguen teniendo un encanto en su sencillez que otras miniaturas más actuales no acaban de encontrar. O al menos esa es mi opinión.



18 de febrero de 2016

Zombicide Black Plague [Análisis]


Por fin, después de muchos meses esperando, me ha llegado el spin off medieval de uno de los juegos de zombies más populares de la actualidad: el Zombicide Black Plague. ¿Por qué tan tarde? Movidones de SEUR que todos conocemos. Disfrutad de mis fotos. 

Y de mi suelo de parquet.

Esto es únicamente el juego básico, habrá expansiones más adelante que meterán nuevas dinámicas en el juego, como ha ocurrido en el original Zombicide. Sin haber podido probarlo aun como debe, me limitaré a contar qué viene en la caja, que vale una friolera de 95€.

Lo primero que encontramos es la caja en sí, de un cartón muy duro y con la portada siguiendo claramente la estética de los otros Zombicides: los héroes luchando en el centro de una vorágine de caos y zombies.



Nada más abrir la caja, nos dará la bienvenida el manual, encuadernado en tapa blanca con grapa. Repite el dibujo de la caja en un formato A4 y su interior está repleto de buenas reglas impresas a color, con imágenes y todo el rollo. El mío está en perfecto inglés pero vosotros, a estas alturas, podréis conseguir la versión en castellano sin ningún problema.




El primer piso de la caja lo ocupa a su vez otra caja rectangular  y blanca “planita” en la que, esta vez, sólo aparecen los héroes en, bueno, pose heroica…

10 de febrero de 2016

Más bretonianos muertos

Una actualización rápida: un Rey Tumulario al que se le ha cambiado la cabeza por la del rey bretoniano en hipogrifo (y sustituido la cara por una calavera), cambiado la espada por una espada bretoniana y cambiadas las grebas por unas menos "malvadas". Es más, se ha quitado cosas demasiado malvadas que desentonarían en un bretoniano, como la simbología vampírica del escudo.



26 de enero de 2016

Trono del Aquelarre/Sagrario Mortis

Una de las mejores miniaturas que trajo GW con la renovación de los Condes Vampiro fue, según mi humilde opinión, el Trono del Aquelarre/Sagrario Mortis.

Es una miniatura bien proporcionada, llena de detalles pero sin resultar demasiado recargada. Es sencilla de pintar, es impresionante montada y, lo más importante, es única. La estética que tiene la hace totalmente diferente: cualquier ejército puede tener carros (mas o menos blindados, pero carros al fin y al cabo), cualquier ejército tiene monstruos grandes (ahora más que nunca) pero sólo los Condes Vampiro tienen esta miniatura.

Con un simple vistazo a la mesa de batalla reconoces sus formas.

Sin embargo, para mi ejército de bretonianos muertos quería disimular esas formas un poco, que resultase menos amenazador, menos "maligno" y mas neutro. Algo que de por si no fuera estéticamente malvado, pero que en conjunción con elementos de los Condes Vampiro quedara claro que había cambiado su naturaleza.

Y así conversioné el Trono del Aquelarre y el Sagrario Mortis para mi ejército.

Los espíritus que sostienen las plataformas tienen las cabezas cambiadas, por caballeros o por esqueletos con casco bretoniano. Los escudos han sido sustituidos por paveses bretonianos desvencijados. Las tripulaciones originales han sido sustituidas por contrapartidas menos amenazadoras que mantuvieran una sensación de "hay algo que no va bien".

En el caso del Sagrario Mortis, la plataforma original (repleta de pinchos y estética demasiado "no-muerta") ha sido sustituida por las ruinas de una torrecilla, hecha de 0 con cartón pluma, corcho y, aunque no quede profesional decirlo, cartón de caja de cereales. Las estanterías y todos los objetos del interior de la torre son obra de la maravillosa compañía TinyTales.



7 de diciembre de 2015

Milicianos republicanos de Empress Miniatures



Hace un tiempo escribí sobre los tiznaos de Empress que pinté y la verdad es que estaba muy contento con como quedaron esas piezas de chatarra históricas en mi vitrina. Así que, aprovechando que tenía que ir a Madrid a por unos recadillos, me pase por Atlántica Juegos por primera vez.

Mi estancia en la tienda se puede describir como una combinación del síndrome de Stendhal y el de Diógenes. Entre tantas miniaturas, me costó resistirme a la tentación de no acabar con una cifra con tres dígitos a la hora de pasar por caja, pero finalmente mi lado racional se resistió a la zona de ofertas, a la de Warlord, a la de los Perry y a muchas otras más. Intenté ser racional y me compré algo que no se ve en cualquier tienda de miniaturas; republicanos de Empress. 

Así esos vehículos blindados artesanales tendrían compañía.






Como podéis ver, las peanas faltan de decorar. No logro decidirme entre hacérselas tipo urbano (como las miniaturas de volkssturm de Warlord)  o decantarme por algo más rural, ya que en la Guerra Civil pocos combates eminentemente urbanos hubo. 

Es la eterna lucha entre rigor histórico o molonidad encima de la mesa.